Alcaraván

Licenciado en Filología Hispánica, las historias son mi gran pasión: en una novela, contadas por una abuelita, en una partida de rol, o en los mismos libros de historia.

Esta pasada noche del 30 de abril ha tenido lugar la Fiesta de los Mayos, festividad muy arraigada y extendida a lo largo y ancho de todo el campo manchego. En la mayoría de las localidades, la fiesta se alarga durante toda la madrugada y sigue el 1 de mayo, aunque, en algunos pueblos, la fiesta continuará todavía unos cuantos días. Es bastante corriente que entronque o se solape con la fiesta de la Cruz de Mayo que tiene lugar el día 3.

Fiesta de los Mayos

Festival de Mayos en Pedro Muñoz. Fotografía de Rafael Martínez

Los mayos, de cuyos orígenes ya hablamos en este otro artículo, es una fiesta de exaltación primaveral que tienen distintas manifestaciones, unas religiosas y otras profanas (las primeras derivadas de las segundas). A todas ellas se las denomina mayos.

Plantar el mayo

Una de las manifestaciones es la de plantar el árbol-mayo. Es una tradición que proviene de rituales paganos muy antiguos, cuando el culto al árbol era una práctica extendida por toda Europa. Aun hoy se encuentran reflejos en el maypole de Inglaterra, o en los postes que se levantan en diversas regiones de Centroeuropa. En la Península, es todavía bastante común en muchas zonas de Castilla, León, la cornisa cantábrica… Los mozos del pueblo (antaño los quintos) cortan un árbol en algún bosque cercano y lo transportan al pueblo, donde le quitan las ramas, salvo un penacho en lo más alto, y lo adoran con banderas, frutos y flores. Luego, entre todos, “plantan” el mayo, levantan el árbol hasta dejarlo erguido en la plaza principal o delante de la iglesia.

Dado el carácter de su paisaje, carente de grandes zonas boscosas, esta tradición casi se ha perdido en la Mancha, aunque todavía perdura en sus zonas limítrofes o montañosas, en comarcas de Cuenca y Guadalajara, pueblos de Toledo como Nóez, o de Ciudad Real como Puebla de don Rodrigo. En muchos lugares, esta costumbre dio lugar a las enramadas, que consisten en decorar las ventanas o fachadas de las casas de las mayas con adornos de ramas, algo más asequible. En otros, la enramada se hace de manera simbólica y se decoran las fachadas con dibujos o piropos.

Es muy posible que, con el proceso de cristianización, el rito de levantar el mayo se fusionase con la exaltación de la cruz, y de ahí la tradición de las cruces de mayo: en vez de engalanar un árbol, se plantan y adornan las cruces.

Emparejamientos, rondas y canciones

Otra manifestación de la Fiesta de los Mayos es la de los emparejamientos o los ficticios matrimonios de mayos y mayas. Es otra tradición que va desapareciendo y, donde perdura, ha perdiendo su sentido original.

Mozas y mozos solteros se emparejaban por sorteo o por subasta. Donde se hacía subasta, eran los chicos los que pujaban por las muchachas que pretendían. La maya normalmente se enteraba de qué mozo le había tocado cuando le cantaban el mayo. Y, en cualquier caso, siempre podía rechazarlo. Una vez emparejados, el mayo acompañaba y agasajaba a su maya durante un tiempo, y ella le correspondía con regalos o convites; y ambos formaban pareja de baile en fiestas y comidas.

Hemos de tener en cuenta que, antaño, chicos y chicas tenían muchas limitaciones a la hora de relacionarse; no era tan normal como ahora. Esta tradición era una buena manera de los jóvenes se conocieran y entablasen relación. Y, aunque era una especie de juego, más de un noviazgo terminaba surgiendo durante estas fechas.

Ya hemos mencionado los mayos que los muchachos cantan a las muchachas. Esta es la manifestación más extendida de la fiesta, la de cantar los mayos. Como en toda celebración popular, los cantos y la música son un aspecto fundamental de la fiesta. Lo normal en los pueblos de la Mancha es que, desde la tarde-noche del 30 de abril, grupos de mayeros salgan de ronda por las calles cantando y acompañados de guitarras, bandurrias o laúdes. Van casa por casa durante toda la noche, y las chicas reciben su mayo, dedicado por el novio, los amigos… Así durante toda la noche.

Son, estos, mayos profanos dedicados a la exaltación del mes y al elogio de las mujeres. Suelen tener dos partes: en la primera se “pinta el retrato”, es decir, se describe la fisonomía de la maya mediante metáforas y comparaciones y se alaba su belleza; en la segunda parte “echa el mayo”, se declara quién es el pretendiente o el que dedica el mayo. Las composiciones más comunes son las de tipo romance, con versos octosílabos y rima asonante en los pares.

Es algo muy extendido que, antes de empezar la ronda, se dediquen mayos a la Virgen en iglesias o ermitas. Pero estos mayos religiosos no son más que derivaciones de los profanos. El proceso de cristianización sufrido por estas fiestas hizo que se considerase a la Virgen como maya, y por eso se le dedican sus propios mayos. En algunas localidades también se cantan mayos a la cruz.

 Fuentes

Los outsiders, esos personajes que se encuentran en los márgenes de la sociedad, o están directamente fuera… Personas que se hacen a sí mismas y tratan de encontrar su lugar en un mundo hostil lleno de dificultades, que deben luchar continuamente para seguir adelante. Los outsiders son fundamentalmente rebeldes que se mueven a contracorriente, que se enfrentan constantemente a los principios de la sociedad establecida, al pensamiento y la opinión mayoritaria. Antihéroes, canallas y rebeldes, en la actualidad son muy apreciados como protagonistas de novelas, películas, cómics o videojuegos.

Cervantes el outsider

¿Fue Cervantes un outsider?

Desde luego, si atendemos a su vida, Cervantes fue un tipo aventurero y emprendedor que se vio envuelto en numerosos lances y que, pese a todo, vivió siempre rozando la marginalidad. Cuando trabaja en sus grandes obras, a principios del XVII, Miguel de Cervantes es un hombre maduro, casi un anciano, que está de vuelta de todo. Si echa la vista atrás ve una vida azarosa y viajera: soldado lisiado, cautivo de piratas, recaudador excomulgado, preso acusado de robar dineros públicos… Es ahora, en la madurez tardía, cuando se revela como gran escritor, pero tras una vida llena de sinsabores que no ha respondido a sus anhelos de gloria y fortuna. Por una u otra razón, sus intentos se han visto frustrados. Pero Cervantes no se rinde, es un inconformista que no está de acuerdo con los valores establecidos, con el pensamiento mayoritario ni con los usos sociales de su tiempo; es un contestatario y todo esto lo deja reflejado en su obra.

Frente a Lope de Vega, cuyo teatro encarnaba la opinión oficial del vulgo, la nobleza, la Iglesia…, Cervantes nos muestra una tenaz rebeldía contra lo aceptado y gozado por todos. Intenta superar sus frustraciones con su manera de entender la literatura, con ese realismo tan lleno de humor que defiende al individuo, al «yo», frente a lo aceptado por la España mayoritaria, una España hostil con quien se aparta de la opinión única establecida. De ahí la importancia que da el autor a las opiniones, así, en plural, opiniones distintas, y su defensa a ultranza de la libertad y la dignidad del individuo frente a la masa. Hay una actitud en su obra escéptica e irónica hacia ciertas creencias conformistas como la honra, el linaje, incluso el tocino, por eso de los cristianos nuevos. Cervantes aboga siempre por aquel que es capaz de decidir su propio camino, que sabe en todo momento quién es. «Yo sé quién soy» expresa don Quijote en el capítulo V, después de la paliza que le han dado.

Cervantes también trató de seguir esta filosofía a lo largo de su vida, la vida de un hombre poco corriente, y, como don Quijote, cae de bruces una y otra vez al chocar con la dura realidad. Aun así, como el otro, también se vuelve a levantar en cada ocasión. Sigue leyendo

León V de Armenia

Hay una anécdota sobre Ciudad Real que es, cuanto menos, curiosa, y es que, a finales de la Edad Media, Villarreal dejó de pertenecer a la Corona de Castilla durante casi una década, y pasó a formar parte del señorío de León V, rey de Armenia menor o Cilicia, para quién se había creado una especie de reino en el exilio con Madrid como capital.

León V, de la casa de Luisgnac, fue el último rey del reino cilicio, en el sur de la península de Anatolia, un territorio donde se habían ido exiliando los armenios cuando su reino del sur del Cáucaso fue ocupado por los turcos selyúcidas. A finales del siglo XIV, Cilicia era el último bastión cristiano -ortodoxo- en Oriente medio después de que, uno a uno, fuesen cayendo todos los reinos francos latinos que se habían creado en la franja del Mediterráneo oriental a tenor de las cruzadas.

Así pues, León V hubo de lidiar en solitario contra el sultanato mameluco de Siria y Egipto, y nada pudo hacer frente a su incuestionable superioridad. La caída de la capital, Sis, en1375, supuso el fin del reino tras tres siglos de historia. Como el rey se negó a abjurar de su religión y los mamelucos esperaban conseguir un buen botín, León fue tomado prisionero y enviado a El Cairo con su familia, donde fue confinado seis años.

A lo largo de todos esos años, León mandó emisarios y envió cartas a distintos reyes europeos pidiendo socorro. Al cabo del tiempo, intercedieron por él Juan I de Castilla y Pedro IV de Aragón y, finalmente, fue redimido de su cautiverio por el rey castellano, que mandó al sultán de El Cairo una embajada con piedras preciosas, sedas y halcones que gustaron mucho al soberano.

Tras su liberación, en 1382, el monarca armenio se trasladó a Europa y visitó al papa de Avignon y al rey de Aragón, que lo recibieron pero no le socorrieron con dinero. Luego llegó a Castilla, enfermo y sin recursos económicos. El rey Juan, no obstante, lo trató de igual a igual y, en una mezcla de compasión, convicción caballeresca y fraternidad cristiana (el rey castellano admiraba la defensa de la cristiandad que había ejemplificado el armenio en su reino) le hizo un inusitado regalo regio: le concedió como merced especia el señorío de Madrid y de las villas de Andújar y Villarreal por todos los días de su vida, con sus derechos y rentas, más otra renta de 150.000 maravedíes anuales.

Por aquel entonces, Villarreal era una ciudad de realengo de la que el monarca podía disponer, pero la noticia no cayó nada bien y las quejas de los súbditos no se hicieron esperar. Al igual que en las otras dos villas, sus habitantes protestaron del tal manera que el rey hubo de remarcar que la cesión y privilegios se daban exclusivamente a la persona de León V, y solo de manera vitalicia, sin posibilidad de heredarse.

De todos modos, el rey extranjero no influyó para nada en los asuntos de la villa manchega durante esos años. Para evitar problemas, se aseguró de mantenerles los privilegios de los que hasta entonces gozaban. Sí mostró cierto interés por Madrid, su capital en el exilio, ya que se instaló allí y dispuso que se reconstruyese parte del alcázar. Pero fue el suyo un señorío efímero, ya que en el ánimo del nuevo rey siempre estuvo recuperar su antiguo reino y a los dos años se marchó a Francia para buscar apoyos. Allí murió, en 1393, mientras trataba de mediar en la guerra de los Cien Años para que las tropas inglesas y francesas dejasen de enfrentarse entre sí y lo siguiesen en una nueva cruzada contra Oriente.

Para entonces, ya había muerto su protector, el rey Juan, en 1390 y, al año siguiente, el rey Enrique III revocaba su título. Villarreal y las otras villas volvían al seno del reino de Castilla con la promesa de no volver a ser cedidas jamás.

Para saber más:
Luis Delgado Merchán: Historia documentada de Ciudad Real
Crónicas armenias

 

Aunque el calendario litúrgico señala el 2 de noviembre como Día de Difuntos, y en él se recuerda y conmemora en favor de las ánimas del purgatorio, hay una antigua costumbre en la Mancha de celebrar fiestas y bailes de ánimas en tiempos de Carnaval. Se trata de prácticas que mezclan usos mundanos y rituales religiosos, y se engloban dentro del ciclo de festividades invernales.

bailes de ánimas

Baile de Ánimas de Daimiel – Imagen tomada de manchainformación.com

La devoción a las ánimas benditas fue un culto impulsado de manera especial por las órdenes religiosas después del Concilio de Trento. En villas y aldeas comenzaron a aparecer las cofradías o hermandades de ánimas que, con el tiempo, fueron cobrando protagonismo en la celebración de los carnavales a medida que las fechas de las dos celebraciones comenzaron a coincidir, algo que se hizo patente a partir del siglo XVIII.

De este modo, se hizo normal en los pueblos manchegos celebrar ofertorios o misas para las ánimas del purgatorio justo antes o durante el Carnaval, así como procesiones de las cofradías y bailes. Todo esto tenía mucho de recaudatorio: subastas, bailes «pujados» y limosneros que recorrían las calles servían para conseguir dinero para misas y velas.

Lo normal es que primero tuviese lugar un pasacalles en el que se anunciaban los cultos y se pregonaban los bailes. Se solía desfilar al son de los tambores portando unas banderas que luego se ondeaban y se «bailaban».

Pero lo más esperado, sin duda, eran los bailes pujados. Clemente Díaz ya los describía en el Semanario Pintoresco Español, en la primera mitad del XIX. Cuenta que, en la casa en la que se celebraba el baile, se preparaba una sala grande bien iluminada por velones y candelas, con largas filas de sillas formando un corro que rodea el espacio de baile, y una gran mesa con viandas: torrados, pasas, higos, tortas de cañamones con miel y abundante vino. Allí llegaban las autoridades y la presidencia de la cofradía y, sobre todo, los mozos, que pujaban y entregaban los «cuartos» a las ánimas para bailar con las muchachas que más les caían en gracia, y que acudían vestidas con sus sayas de color, basquiñas negras, mantellinas de estameña forradas de terliz encarnado y castañas de pelo en la cabeza. El limosnero de ánimas se encargaba de guardar el dinero en la espuerta de las ofrendas, y voceaba en voz alta cosas como «¿Quién puja, señores, quién puja?, ¿quién quiere bailar con Antonia, la Calcetera? Cuatro cuartos dan por ella. ¿Quién puja, quién puja?». Sigue leyendo

procesión de los blancos

  1. Las “turbas” de Cuenca: tambores y clarines resuenan en la madrugada del Viernes Santo para imitar las burlas que sufrió Jesús camino del Calvario.
  2. Las cofradías de Campo de Criptana procesionando entre sus famosos molinos de viento.
  3. La calidad artística de las tallas de los pasos de Daimiel.
  4. Los tambores de Tobarra retumbando sin parar durante cinco días seguidos; ¡104 horas ininterrumpidas!
  5. El Cristo de la Buena Muerte y los cofrades vestidos de franciscanos, caminando en el silencio de la noche por las estrechas calles de Toledo.
  6. Los desfiles de las compañías de “armaos” de los pueblos del Campo de Calatrava, con sus relucientes armaduras tradicionales.
  7. La sobriedad castellana de la Semana Santa de Ocaña: silencio y recogimiento.
  8. Los costaleros de las procesiones de Ciudad Real portando los pasos a través de la plaza Mayor.
  9. Las tamboradas de Hellín, en las que se congregan más de 20.000 tamborileros tocando al mismo tiempo. Impresionante.
  10. La Semana de Música Religiosa de Cuenca, que cita anualmente a los más prestigiosos intérpretes de música sacra del mundo.
  11. El sonido del hierro contra el suelo que hacen las cadenas que arrastran los nazarenos durante la procesión del Santo Entierro de Villarrobledo.
  12. La interpretación del Canto de la Pasión de Chinchilla, romance anónimo medieval considerado el drama litúrgico pasional en castellano más antiguo que se conserva.
  13. La Fiesta de la Pasión Viviente de Hiendelaencina, especialmente la interpretación de la crucifixión en un monte cercano al pueblo.
  14. El Capítulo de Caballeros Penitentes del Cristo Redentor de Toledo entonando el Miserere durante la procesión del Miércoles Santo por el casco antiguo.
  15. Los miembros de la Cofradía de los Apóstoles de Guadalajara luciendo sus clásicas capas castellanas durante el Vía Crucis de Viernes Santo.

Y estos son solo quince entre los muchísimos que hay para conocer la Semana Santa de Castilla-La Mancha.

Cardenio

La representación en 1613 de la Historia de Cardenio por parte de la compañía londinense de teatro The King’s Men, la compañía de William Shakespeare, es un hecho que nos muestra la enorme difusión e influencia que tuvo en Europa el Quijote de Cervantes. Apenas un año antes, en 1612, John Shelton había traducido al inglés El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Shakespeare no debió de tardar mucho en leer la novela y reescribirla a su manera como obra dramática, en colaboración con John Fletcher, otro dramaturgo de la compañía.

No se trata de una obra destacable, y parece ser que tan solo se representó en dos ocasiones. Lo más seguro es que cada uno de los autores se ocupase de distintas escenas por separado y que más tarde las uniesen sin conseguir una verdadera unidad de tono. Tampoco está claro hasta qué punto fue producto de la admiración por la obra de Cervantes o si más bien se trataba de una manera rápida de conseguir nuevos argumentos para atraer a los espectadores.

Al poco de estrenarse, el Global Theatre sufrió un incendio y la obra se dio por perdida. Durante mucho tiempo, lo único que se sabía era que existían unos recibos por su representación, que aparecía en un inventario de mediados del siglo XVII en el que se atribuía a los dos dramaturgos, y que el autor Lewis Theobald dijo, más de cien años después, que su obra Doble falsedad era una refundición de la Historia de Cardenio (con distintos agregados y adaptaciones).

Las versiones actuales de la obra, y su traducción al castellano, han sido extraídas de la obra de Theobald, único vestigio que nos queda del original, aunque bastante transformado. El hispanista inglés Charles David Ley lo hizo en 1987 teniendo muy en cuenta la traducción de Shelton, eliminando los añadidos de Lewis y respetando los nombres originales que usó Cervantes.

La historia de Cardenio

Cervantes nos cuenta el encuentro de don Quijote y Sancho Panza con el desdichado Cardenio, que vive salvaje en Sierra Morena, enloquecido porque presenció cómo su amada Luscinda se casaba con el que creía su amigo, el noble don Fernando. Este ya había dejado constancia de su perfidia cuando abandonó a Dorotea, la hija de un rico labrador a la que había prometido casamiento, después de engañarla para hacerla suya. La joven también terminó vagando por la sierra vestida de hombre, y allí la encuentran Cardenio, el cura y el barbero (estos últimos seguían las huellas del hidalgo). Esta historia de dobles parejas cruzadas da lugar a los episodios de la princesa Micomicona y a los sucesos en la venta de Juan Palomeque, donde los cuatro protagonistas del drama se reencuentran, el enredo se deshace, y la historia tiene un final feliz.

La obra de de Fletcher y Shakespeare trata solo de esa historia de amores y desamores, celos y engaños entre Cardenio, Luscinda, Fernando y Dorotea. Difiere de lo contado en el Quijote en algunos puntos: el padre de Luscinda, encantado por un matrimonio que le ofrece tanta proyección, engaña al padre de Cardenio, al que dice que su hija ya no ama a su hijo; Cardenio irrumpe en la boda pero es expulsado cuando es reconocido por los criados…

La verdad es que es una lástima que no se pueda estudiar ningún texto original para saber exactamente qué elementos tomó el inglés de la obra de Cervantes y cuáles alteró, o si se mencionaba en la pieza teatral al hidalgo manchego. Recordemos que tanto Cardenio como don Quijote ya habían pisado el escenario unos años antes de la mano de Guillén de Castro.

Fuentes
PUJANTE, Ángel-Luis: «El Cardenio, o los avatares de una obra perdida», en Monteagvdo, nº10, 2005
Los libros que queremos leer y el “Cardenio” de Shakespeare
Shakespeare Total: Cardenio

Este artículo también puede econtrarse en Steemit, donde publico bajo el usuario @iaberius (Javier “Iaberius” Alcaraván).

Lince y oso panda

Ilustraciones de Mónica González

El lince es el felino más amenazado del mundo; desde 1990 está incluido en la categoría “En Peligro de Extinción” del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Aunque su hábitat se extendía, antiguamente, por la mayor parte de la Península, en la actualidad prácticamente se reduce a Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía, donde se encuentra la mayor parte de los ejemplares que viven en libertad y de los criados en cautividad. En Castilla-La Mancha se sabe que el lince está presente en Sierra Morena y en los Montes de Toledo. Hace 25 años había unos 400 individuos, y su número no ha hecho más que mermar desde entonces hasta hacerse crítico. De ahí los intentos del programa life+Iberlince para reintroducir la especie en la región mediante sueltas controladas.

Tradicionalmente, el lince ha sido un animal perseguido y cazado con lazos y cepos. En la actualidad, la intensificación de la actividad cinegética en la grandes fincas ha derivado en la alteración artificial de la fauna y la vegetación de estas grandes áreas valladas. Esto ha provocado, en general, una drástica disminución de la población de conejos en beneficio de las especies de caza mayor. A eso hay que añadir mortíferas epidemias como la mixomatosis y la hemorragia vírica. Debido a que está muy especializado en su alimentación, pues caza casi exclusivamente conejos, el lince se ha visto gravemente afectado por esta situación. Por otro lado, los atropellos se han convertido en la mayor causa de mortalidad no natural.

Mónica González, Ilustradora

Mónica González es una ilustradora daimieleña especializada en ilustración infantil. Licenciada en Bellas Artes, trabaja como freelance y en la actualidad también forma parte del proyecto Naturaletra. Le gustan los animales y disfruta creando personajes.

Podéis disfrutar de más ilustraciones suyas en su blog personal y en su pinterest.

Fuentes

http://www.iberlince.eu
http://www.lifelince.org

En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
Archivo
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