Cardenio

La representación en 1613 de la Historia de Cardenio por parte de la compañía londinense de teatro The King’s Men, la compañía de William Shakespeare, es un hecho que nos muestra la enorme difusión e influencia que tuvo en Europa el Quijote de Cervantes. Apenas un año antes, en 1612, John Shelton había traducido al inglés El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Shakespeare no debió de tardar mucho en leer la novela y reescribirla a su manera como obra dramática, en colaboración con John Fletcher, otro dramaturgo de la compañía.

No se trata de una obra destacable, y parece ser que tan solo se representó en dos ocasiones. Lo más seguro es que cada uno de los autores se ocupase de distintas escenas por separado y que más tarde las uniesen sin conseguir una verdadera unidad de tono. Tampoco está claro hasta qué punto fue producto de la admiración por la obra de Cervantes o si más bien se trataba de una manera rápida de conseguir nuevos argumentos para atraer a los espectadores.

Al poco de estrenarse, el Global Theatre sufrió un incendio y la obra se dio por perdida. Durante mucho tiempo, lo único que se sabía era que existían unos recibos por su representación, que aparecía en un inventario de mediados del siglo XVII en el que se atribuía a los dos dramaturgos, y que el autor Lewis Theobald dijo, más de cien años después, que su obra Doble falsedad era una refundición de la Historia de Cardenio (con distintos agregados y adaptaciones).

Las versiones actuales de la obra, y su traducción al castellano, han sido extraídas de la obra de Theobald, único vestigio que nos queda del original, aunque bastante transformado. El hispanista inglés Charles David Ley lo hizo en 1987 teniendo muy en cuenta la traducción de Shelton, eliminando los añadidos de Lewis y respetando los nombres originales que usó Cervantes.

La historia de Cardenio

Cervantes nos cuenta el encuentro de don Quijote y Sancho Panza con el desdichado Cardenio, que vive salvaje en Sierra Morena, enloquecido porque presenció cómo su amada Luscinda se casaba con el que creía su amigo, el noble don Fernando. Este ya había dejado constancia de su perfidia cuando abandonó a Dorotea, la hija de un rico labrador a la que había prometido casamiento, después de engañarla para hacerla suya. La joven también terminó vagando por la sierra vestida de hombre, y allí la encuentran Cardenio, el cura y el barbero (estos últimos seguían las huellas del hidalgo). Esta historia de dobles parejas cruzadas da lugar a los episodios de la princesa Micomicona y a los sucesos en la venta de Juan Palomeque, donde los cuatro protagonistas del drama se reencuentran, el enredo se deshace, y la historia tiene un final feliz.

La obra de de Fletcher y Shakespeare trata solo de esa historia de amores y desamores, celos y engaños entre Cardenio, Luscinda, Fernando y Dorotea. Difiere de lo contado en el Quijote en algunos puntos: el padre de Luscinda, encantado por un matrimonio que le ofrece tanta proyección, engaña al padre de Cardenio, al que dice que su hija ya no ama a su hijo; Cardenio irrumpe en la boda pero es expulsado cuando es reconocido por los criados…

La verdad es que es una lástima que no se pueda estudiar ningún texto original para saber exactamente qué elementos tomó el inglés de la obra de Cervantes y cuáles alteró, o si se mencionaba en la pieza teatral al hidalgo manchego. Recordemos que tanto Cardenio como don Quijote ya habían pisado el escenario unos años antes de la mano de Guillén de Castro.

Fuentes
PUJANTE, Ángel-Luis: «El Cardenio, o los avatares de una obra perdida», en Monteagvdo, nº10, 2005
Los libros que queremos leer y el “Cardenio” de Shakespeare
Shakespeare Total: Cardenio

Este artículo también puede econtrarse en Steemit, donde publico bajo el usuario @iaberius (Javier “Iaberius” Alcaraván).

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En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
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