No ocurría desde hace más de 25 años. El pasado 11 de noviembre, las Tablas de Daimiel comenzaron a recibir agua del Guadiana, exclusivamente del Guadiana. En las últimas décadas, desde la desaparición de los Ojos del Guadiana y la creación de la presa del Puerto de Vallehermoso, en el Azuer, los aportes hídricos del parque nacional procedían prácticamente en su totalidad del río Gigüela (y el famoso transvase), de los arroyos de la sierra (el Cañada Lobosa y el Cañada del Gato) y del agua que bombeaban en sus propios pozos. A veces, en años especialmente lluviosos, se daba el fenómeno del Guadiana remontante, y el río “corría para arriba”: cuando las Tablas rebosaban, se abrían las compuertas del molino de Molimocho,  en el límite del parque, y el agua ascendía por el cauce, hacia el molino de Griñón, en sentido contrario al natural.

En estos últimos inviernos de lluvias abundantes, fue noticia que el Guadiana, tras muchos años con su cauce seco, volvía a aportar agua a las Tablas. Pero, en realidad, se trataba de agua procedente del río Azuer.  Ahora, sin embargo, la novedad es que corre agua por el Guadiana antes de la afluencia del Azuer. Desde mediados de octubre, los técnicos del parque habían detectado la aparición de encharcamientos entre los molinos de Griñón y el Nuevo, unos pequeños ojos que hicieron que el agua comenzara a avanzar en su sentido natural. Menos de un mes después esta agua ha terminado, finalmente, por llegar al parque.

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En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
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