En más de una ocasión he tenido que explicar la diferencia que hay entre las denominaciones de la Mancha y de Castilla-La Mancha, pues es muy corriente la confusión entre ambos términos. Y por mucho que me lo discutas, amigo Salva, estos dos términos no se refieren a la misma realidad. La Mancha es tan sólo una parte, aunque muy importante, de Castilla-La Mancha. A su vez, Castilla-La Mancha tiene otras comarcas y provincias no manchegas.

Castilla-La Mancha es una realidad política y administrativa reciente. Se constituyó en 1978 como ente preautonómico y en 1982 fue aprobado su estatuto de autonomía. Está integrada por las provincias de Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara, que hasta entonces formaba parte de la región histórica de Castilla la Nueva, y por la de Albacete, que se incluía en la región murciana.

La Mancha, sin embargo, es una región natural e histórica de la submeseta sur que comprende partes de Ciudad Real, Albacete, Cuenca y Toledo. Se trata de la llanura más extensa de toda la Península Ibérica. Aunque actualmente no tiene ningún valor administrativo, sí existió, en el siglo XVIII, una Provincia de La Mancha, pero en 1833 se dividió su territorio entre las cuatro provincias que conocemos hoy en día.

Es cierto que en muchas ocasiones se usan indistintamente los términos, especialmente sus gentilicios. Es muy usado, sobre todo, el término manchego por el de castellanomanchego. Pero seguramente es debido a un factor de la economía del lenguaje. También depende de la zona donde viva el hablante. Los habitantes de la región histórica tienden más a confundir los términos. Lo mismo sucede con los foráneos. Sin embargo, no creo que la gente de la serranía conquense o de la Alcarria, por ejemplo, se consideren a sí mismos manchegos, y sí castellanomanchegos.

En este blog yo me voy a referir a la realidad manchega, ya que es la que yo conozco y en la que estoy inmerso. Sin embargo, dado que la Mancha está inserta dentro de Castilla-La Mancha, en muchas ocasiones se hará referencia a la comunidad. Eso sí, sin confundir los términos.

¿Te ha gustado? CompárteloShare on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Google+
Google+
0Pin on Pinterest
Pinterest
0Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Tumblr
Tumblr
0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
Archivo