tierras-rarasMás de 3000 personas y 400 tractores llenaron las calles de Torrenueva en la manifestación de éste fin de semana contra la minería de tierras raras que se pretende desarrollar en el Campo de Montiel, en la provincia de Ciudad Real, pero…

¿Qué son las tierras raras y por qué las necesitamos?

Las tierras raras son, en realidad, 17 elementos metálicos que, pese a lo que puede parecer por el nombre, están muy presentes en nuestro día a día. De hecho, es muy posible que estés usando alguno de esos metales en éste momento, ya que son elementos clave para dispositivos de uso diario como los teléfonos móviles, las tabletas, ordenadores y televisiones.

Mineral de tierras raras

Mineral de tierras raras; fotografía de la wikipedia

Entonces, ¿por qué son llamadas “tierras raras”?

“Tierras” es una denominación antigua para los óxidos, y el nombre completo hace referencia a la dificultad de obtener estos elementos. Muy rara vez se encuentran en la naturaleza en forma pura, sino que aparecen mezclados con otros minerales bajo tierra. Y esto es costoso de extraer económica, social y ambientalmente.

La minería de las tierras raras afecta al suelo de donde se extraen, y resulta que la mayoría de los países descuidan el estado de su suelo. China es un buen ejemplo. Allí se extraen estos metales desde 1990 y hoy alega razones ambientales para reducir su exportación en más de un 20%. Esto ha provocado la sobredemanda y ha dirigido la presión hacia otros países para su extracción.

La creciente demanda de estos metales se debe los avances de la era digital. De hecho, casi cualquier nueva tecnología se basa en ellos. Por ejemplo, los condensadores de nuestros teléfonos móviles, que se encargan, entre otras cosas, de almacenar energía, están hechos de tantalio, un metal inerte, ligero, pero muy resistente a la corrosión y buen conductor de la electricidad y del calor. Este metal es básico para lograr componentes compactos para dispositivos cada vez más pequeños.

También podemos mencionar los imanes actuales, livianos y de alta resistencia magnética, que han hecho posible miniaturizar una amplia gama de componentes para electrodomésticos, equipos de audio y vídeo, ordenadores, o DVD, que probablemente no existirían sin ellos. Estos imanes son fabricados a partir de aleaciones de neodimio y también pueden contener praseodimio, samario, gadolinio o disprosio, todos descritos como tierras raras.

Otros ejemplos son el erbio, que se usa en la fibra óptica, o el europio, que nos da los colores vivos en nuestro televisor de pantalla plana. No cabe duda de que, hoy en día, nuestra tecnología y modo de vida dependen de éstos metales.

¿Qué consecuencias tiene su extracción?

El hecho de que un país como China, que proporciona del 95% al 97% de las tierras raras a nivel mundial, haya bajado un 20% su exportación alegando causas ambientales debe poner al resto de países sobre aviso. Hoy sabemos que en China han tenido que reubicar poblaciones enteras por la contaminación del suelo, el agua y el aire.

Según Greenpeace de China, los aldeanos que viven cerca de las zonas mineras se enfrentan a terribles riesgos de salud física y alimentaria debido a los procesos de residuos radiactivos y cancerígenos. Además, no hay una sola etapa en el proceso de minería que no sea desastroso para el medio ambiente. Los minerales se extraen de los suelos mediante ácidos y se procesan con más ácido y productos químicos, que repercuten directamente en la calidad de la tierra ecológicamente productiva.

El proceso de refinación de las tierras raras requiere de bicarbonato de amonio y ácido oxálico. El bicarbonato de amonio puede causar irritación en el tracto intestinal o las vías respiratorias si se ingiere o es inhalado. El ácido oxálico es una sustancia corrosiva extremadamente nociva si se inhala o absorbe por la piel; causa severas irritaciones y quemaduras en la piel, ojos y vías respiratorias, y puede causar daño a los riñones.

Además, necesita grandes cantidades de agua (en torno a 500.000 m3 al año por cada proyecto pequeño), y hay riesgo de contaminación de las aguas subterráneas. En Estados Unidos, una explotación minera de tierras raras tuvo que cerrar 12 años al descubrirse que una tubería filtraba al subsuelo aguas con índices de torio y uranio, dos elementos radiactivos. Imaginemos lo que supodría la sobreexplotación de un recurso escaso en nuestra región como es el agua, y el grave riesgo de contaminación que correrían nuestros acuíferos.

Ives publicó en el 2013 un estudio de una zona residencial en Batou y el río Amarillo, en China, e informó de vertidos de un subproducto radioactivo de la minería de tierras raras, el torio, que causó la muerte de peces y ganado y que los aldeanos dejara, en consecuencia, de consumirlos. En otras zonas cercanas a las minas, comunicó que los cultivos no crecían o terminaban de desarrollarse. Ni siquiera las malas hierbas. Son poblaciones que en los diez años de la extracción de las tierras raras han disminuido en casi un 90%.

¿A quiénes perjudica?

En el caso de Castilla-La Mancha, la implantación de los proyectos de minería de tierras raras supondrá un grave impacto en los usos de sistemas agropecuarios, por ejemplo, a todas las denominaciones de origen. También significará un grave deterioro en los ecosistemas sensibles, que cuentan con figuras de protección a nivel europeo como el águila imperial y el lince ibérico. Es una amenaza a las formas de vida de pueblos y campos, y puede perjudicar gravemente la economía local y transformar el paisaje para siempre.

¿Qué alternativas tenemos?

Teniendo en cuenta que ningún país del mundo posee recursos suficientes para extraer de manera perenne las tierras raras, y la dependencia del humor de China, parece que no queda otra solución que la búsqueda de alternativas a estas tierras raras. Mitsubishi, Toyota, Toshiba y TDK son algunos ejemplos de grandes empresas que están trabajando en nuevos modelos que no contengan tierras raras y sean igual o mejor de eficientes. De ésta manera, si poco a poco vamos eliminando nuestra dependencia de éstos metales, y los remplazamos por otros materiales menos contaminantes, se podrá crear empleo en estas otras alternativas.

Más información:

Ives,
M.
(2013).
Boom
in 
Mining 
Rare
 Earths
 Poses
 Mounting 
Toxic 
Risks. 
Yale
 Environment
 360,
 Yale 
School
 of
 Forestry 
& 
Environmental
 Studies.

http://www.csus.edu/envs/Documents/Theses/Spring%202014/815.Rare%20Earth%20Industry%20Supply%20Alternatives.pdf

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En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
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