ELISA SILIÓ 02/07/2011  – El País

Cada año los vecinos de Almagro encalan sus casas para lucir radiantes durante su festival de teatro barroco que tiene al frente desde el pasado año a Natalia Menéndez (Madrid, 1967). La actriz aún no quiere hacer balance de su experiencia como gestora, pero confiesa que vive ilusionada “en un ensayo permanente” los 12 meses del año. No solo ha tenido que programar esta edición -tras leer 150 propuestas teatrales y ver en DVD 200 representaciones- sino tramitar el papeleo de la conversión del festival en una fundación, lo que ha dotado a la institución de mayor autonomía y agilidad. “Podía haber viajado, pero no hubiese habido dinero para otras cosas”, razona y confiesa que la búsqueda de patrocinadores ha sido su gran martirio. “En España no sabemos hacerlo. Me impone mucho gestionar dinero público y me lo tomo muy en serio. Se me han llegado a saltar las lágrimas cuando hemos perdido un patrocinador”.
Desde ayer y hasta el 24 de julio se celebra el festival y Menéndez charla en una oficina madrileña desangelada. Todo el equipo se ha trasladado y hasta los ordenadores les han acompañado. La nueva sede en el pasaje Fuencarral 77 dignifica un pintarrajeado pasadizo con tiendas antaño con solera y hoy cerradas. Apenas sobrevive la joyería. Nadie diría que el edificio de 1958 está protegido por su singularidad arquitectónica.
Apañada, ha aprovechado el gran ventanal de su luminoso despacho, con vistas a la transitada Fuencarral, para promocionar esta edición con enormes paneles. Un detalle más de la mirada moderna de una directora que ha incidido en la publicidad en redes sociales o en la renovación de su imagen. Pero no todo ha sido cambio de fachada. Ha emprendido modificaciones pese a tener un 40% menos de presupuesto que en 2009. “Lo hemos internacionalizado con 13 compañías extranjeras, abierto a todas las edades, creado el Almagro Off para los que empiezan… Y todo sin subir los precios desde hace tres años”, repasa orgullosa.
“El festival es un motor para la economía del pueblo, la comarca, el país. Almagro, con 9.000 habitantes, recibe 60.000 visitantes. La cultura puede ayudar a salir de la crisis”, enfatiza la también traductora y directora de escena (La realidad, de Tom Stoppard, o Tantas voces, de Pirandello), hija del actor Juanjo Menéndez y de madre francesa. Menéndez se ha despejado concluyendo una novela en la que trabajaba desde hace siete años. “Una carrera dura cuatro años y tengo que aprender a gestionar ya. Dentro de cuatro a lo mejor ya no estoy aquí”.
 

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En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
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