Tierra de don Quijote

Ampliamos horizontes. Después de una etapa de franca sequía, renacemos con fuerza, como el Guadiana, con más ganas que nunca. Volvemos con nuevo nombre y un lavado de cara. Conservamos todos los contenidos que hemos ido acumulado durante todos estos años en Rocín flaco, y seguiremos escribiendo sobre la historia y el folklore de de la Mancha, de su gente, sus paisajes, y sus rincones naturales, de su arte y sus monumentos y, cómo no, de la gastronomía.

Esta tierra es algo más que una enorme llanura de paso: está llena llena de rincones y de historias, de gentes y de paisajes. Algunas realidades se encuentran a flor de piel; otras se hallan ocultas. Como don Quijote, debemos cambiar nuestra manera de mirar. Solo así descubriremos que, detrás de un rocín flaco, se encuentra, en realidad, Rocinante.

Aprovechando estos últimos años de abundantes precipitaciones y la parcial recuperación del Acuífero 23, diversas organizaciones ecologistas han propuesto la ampliación del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel hasta los Ojos del Guadiana. Ya los Ojos en sí mismos, las fuentes del Guadiana, son un portento de la naturaleza que requerirían de una especial protección, a pesar de llevar secos veinte años gracias a los desmanes de autoridades y particulares que solo tenían en mente una explotación rápida de los terrenos aunque significase “pan para hoy y hambre para mañana”.

Los Ojos del Guadiana son de dominio público hidráulico del Estado Español desde 1984 y es lógico que, siendo un paraje de excepcional valor y de las mismas características que las Tablas, el parque nacional se ampliase a lo largo de todo el cauce del Guadiana, hasta su nacimiento. Aunque esto significaría cambiar el chip y comenzar a pensar en justicia ecológica y en economía sostenible. La riqueza de una tierra no puede estar ligada a su devastación. Y eso es una asignatura pendiente en la Mancha húmeda.

Con el aula del Centro del Agua abarrotada en las dos ponencias del sábado, y sin plazas desde hace días para asistir a la visita teatralizada a las Tablas, ni a la cena tematizada en el restaurante Las Brujas, esta novedosa iniciativa “no podía empezar mejor”. Así lo aseguraba Jesús Pozuelo, presidente de la asociación turística Tablas de Daimiel, que organizaba el evento.

Sobre la cita estrella, la visita teatralizada nocturna al Parque Nacional a cargo de producciones 0’99, Pozuelo aseguraba que se desarrolló “con toda normalidad y con un respeto absoluto a la naturaleza”. Además, avanzaba que ante las peticiones que rebasaron el cupo marcado de 80 plazas, desde la organización se plantean lanzarla de nuevo en un futuro.

En cuanto al perfil de los participantes en las actividades, el presidente de la asociación informaba que “alrededor de un 70%” eran de fuera de la localidad, y que durante esta semana se les remitirá unos formularios vía mail, donde podrán plasmar sus impresiones. En cualquier caso, según comentaba Pozuelo la mayoría ya le expresó personalmente su satisfacción durante la visita guiada del domingo a Las Tablas”.

Valoración positiva que también compartía el público de las ponencias del sábado por la mañana, una sobre el uso medicinal de la vegetación de la ribera del Guadiana a cargo del etnobotánico Alonso Verde y otra, la que más expectación creó, sobre la tradición de las brujas en Daimiel, a cargo del periodista e investigador Javier Pérez Campos, redactor de los programas Milenio 3 y de Cuarto Milenio.

A todas estas actividades hay que unir la degustación durante el fin de semana de las tapas especiales elaboradas por la Pinchoteca Cano’s, el bar Lepanto, la pizzería Don Castello, y los restaurantes Casa Julián y Las Brujas, cuya demanda durante el sábado, hizo complicado probarlos el domingo.

Un fin de semana cargado de turismo y gastronomía al que no faltaba el alcalde Leopoldo Sierra, quién, al término de la charla sobre las brujas en Daimiel, expresaba su apoyo a la iniciativa incidiendo en el trabajo de la organización y en la repercusión positiva en que proporciona al sector turístico y hostelero de la localidad. “Es muy importante que vean Las Tablas, el municipio y que, además, coman y pernocten aquí, entre todos tenemos que conseguir que el turismo sea un motor económico”, concluía.

No ocurría desde hace más de 25 años. El pasado 11 de noviembre, las Tablas de Daimiel comenzaron a recibir agua del Guadiana, exclusivamente del Guadiana. En las últimas décadas, desde la desaparición de los Ojos del Guadiana y la creación de la presa del Puerto de Vallehermoso, en el Azuer, los aportes hídricos del parque nacional procedían prácticamente en su totalidad del río Gigüela (y el famoso transvase), de los arroyos de la sierra (el Cañada Lobosa y el Cañada del Gato) y del agua que bombeaban en sus propios pozos. A veces, en años especialmente lluviosos, se daba el fenómeno del Guadiana remontante, y el río “corría para arriba”: cuando las Tablas rebosaban, se abrían las compuertas del molino de Molimocho,  en el límite del parque, y el agua ascendía por el cauce, hacia el molino de Griñón, en sentido contrario al natural.

En estos últimos inviernos de lluvias abundantes, fue noticia que el Guadiana, tras muchos años con su cauce seco, volvía a aportar agua a las Tablas. Pero, en realidad, se trataba de agua procedente del río Azuer.  Ahora, sin embargo, la novedad es que corre agua por el Guadiana antes de la afluencia del Azuer. Desde mediados de octubre, los técnicos del parque habían detectado la aparición de encharcamientos entre los molinos de Griñón y el Nuevo, unos pequeños ojos que hicieron que el agua comenzara a avanzar en su sentido natural. Menos de un mes después esta agua ha terminado, finalmente, por llegar al parque.

Se ha presentado oficialmente el I Fin de semana “Daimiel, pueblo de brujas”, que organiza la Asociación Turística Tablas de Daimiel (en el que he participado como asesor). Va a haber conferencias, una visita teatralizada a las Tablas al anochecer (en medio de una de las islas pantanosas), cena tematizada, queimada…

PROGRAMA:

En Senderos Ocultos se puede conseguir una camiseta tematizada para la ocasión con una ilustración del pintor daimieleño Juan Gallego.

En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.

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