Campo de Calatrava

Cuando hablamos de la cruz de Calatrava, lo primero que se nos viene a la cabeza, seguramente, es una cruz griega con brazos acabados en flor de lis que se alargan en curvas y volutas. Y de un intenso color rojo; «de gules», por utilizar terminología heráldica. Una forma que se ha convertido en uno de los símbolos más característicos de la Mancha, donde la Orden de Calatrava tenía la mayor parte de sus encomiendas (todas las villas del Campo de Calatrava la ostentan en su escudo). Pero esta forma a la que estamos tan acostumbrados, que se usa, incluso, como molde de las «flores» de Semana Santa, el famoso dulce de sartén, no es la original: procede de finales del siglo XV.

En efecto, la cruz no siempre fue así; ni la forma ni el color. En sus orígenes, los extremos de la cruz no estaban tan desarrollados. Las flores de lis eran sencillas, no se extendían, y eran más parecidas a las de la monarquía francesa. Y, sobre todo, la cruz era de color negro.

Diversos estudiosos presuponen, atendiendo a las reglas y bulas de confirmación que recibió la orden en el siglo XII, que los freires debían vestir hábito cisterciense consistente en túnica blanca, un escapulario con cruz en el pecho, capilleta con capucha, y manto sobre los hombros. Los colores y calidades de los vestidos debían atender al principio de austeridad. Como un par de siglos después, en tiempos del papa Benedicto XIII, se les concedió llevar cosido al hábito una cruz roja, queda claro que la cruz no era colorada en un principio.

De todos modos, como ya advertía Franciso de Rada y Andrade en su Crónica de las tres órdenes de Santiago, Calatrava y Alcántara (1572), no hay mención explícita ni en las reglas concedidas por el capítulo general de Cîteaux ni en las bulas de confirmación (Alejandro III en 1164 y Gregorio VIII en 1187) de que los caballeros llevasen cruz en el hábito, aunque «es cosa verosímil que los caballeros de esta orden a su principio tomasen por insignia en sus pechos alguna Cruz,como es cierto que la tomaron por armas, sello y estandarte de su Orden». En realidad, en bulas y reglas lo que se dice es Et Scapvlare pro habitu religionis. Es decir, que llevaban un escapulario por hábito de religión. Lo que sí afirma este autor es que, desde su creación, el escudo de armas de la orden de Calatrava, que aparecía en sellos y estandartes, era la cruz con unas trabas al pie. Y especifica que la cruz en un principio fue negra. Miguel Ramón Zapater también lo manifiesta poco después: «El estandarte, del que usaban en la campaña los maestres, tenía por armas trabas, y Cruz negra al principio, aunque colorada en breve».

Del siglo XIII sí que tenemos algunas fuentes iconográficas que confirman lo anterior. Por un lado, está el códice florentino de las Cantigas de Santa María, de Alfonso X el sabio. En la cantiga 205 encontramos el siguiente fragmento:

Na fronteira un castelo de mouros mui fort’ avia

que combateron crischaos, que sayan d’ acaria,

d’ Ucres e de Calatrava con muita cavalaria;

Y más adelante, se menciona a don Gonzalo Yáñez, maestre de Calatrava entre 1218 y 1238:

O maestre Don Gonçalvo/ Eanes de Calatrava

que en servir Deus en mouros guerrejar se traballava

Pues bien, dos cuadros de la miniatura que iluminan esta cantiga representa a los maestres de las Órdenes de Santiago (Uclés) y Calatrava, junto a otros caballeros y peones. Y todos llevan cruces representadas en los escudos, los estandartes o en los yelmos. Los pabellones del fondo también están decorados con cruces. Y las correspondientes a los caballeros calatravos son cruces negras trilabuladas. Sin embargo, ni se pinta la cruz en las túnicas ni estas son el hábito blanco cisterciense.

cantigas Santa Maríacruz de calatrava negra

Los expertos creen que esta copia fue realizada en el último cuarto del siglo XIII, seguramente al final del reinado del rey sabio, y la consideran un documento descriptivo de primer orden para estudiar la vida cotidiana de la época (forma de vestir, instrumentos musicales, armamento, utensilios…). Sigue leyendo

procesión de los blancos

  1. Las “turbas” de Cuenca: tambores y clarines resuenan en la madrugada del Viernes Santo para imitar las burlas que sufrió Jesús camino del Calvario.
  2. Las cofradías de Campo de Criptana procesionando entre sus famosos molinos de viento.
  3. La calidad artística de las tallas de los pasos de Daimiel.
  4. Los tambores de Tobarra retumbando sin parar durante cinco días seguidos; ¡104 horas ininterrumpidas!
  5. El Cristo de la Buena Muerte y los cofrades vestidos de franciscanos, caminando en el silencio de la noche por las estrechas calles de Toledo.
  6. Los desfiles de las compañías de “armaos” de los pueblos del Campo de Calatrava, con sus relucientes armaduras tradicionales.
  7. La sobriedad castellana de la Semana Santa de Ocaña: silencio y recogimiento.
  8. Los costaleros de las procesiones de Ciudad Real portando los pasos a través de la plaza Mayor.
  9. Las tamboradas de Hellín, en las que se congregan más de 20.000 tamborileros tocando al mismo tiempo. Impresionante.
  10. La Semana de Música Religiosa de Cuenca, que cita anualmente a los más prestigiosos intérpretes de música sacra del mundo.
  11. El sonido del hierro contra el suelo que hacen las cadenas que arrastran los nazarenos durante la procesión del Santo Entierro de Villarrobledo.
  12. La interpretación del Canto de la Pasión de Chinchilla, romance anónimo medieval considerado el drama litúrgico pasional en castellano más antiguo que se conserva.
  13. La Fiesta de la Pasión Viviente de Hiendelaencina, especialmente la interpretación de la crucifixión en un monte cercano al pueblo.
  14. El Capítulo de Caballeros Penitentes del Cristo Redentor de Toledo entonando el Miserere durante la procesión del Miércoles Santo por el casco antiguo.
  15. Los miembros de la Cofradía de los Apóstoles de Guadalajara luciendo sus clásicas capas castellanas durante el Vía Crucis de Viernes Santo.

Y estos son solo quince entre los muchísimos que hay para conocer la Semana Santa de Castilla-La Mancha.

ELISA SILIÓ 02/07/2011  – El País

Cada año los vecinos de Almagro encalan sus casas para lucir radiantes durante su festival de teatro barroco que tiene al frente desde el pasado año a Natalia Menéndez (Madrid, 1967). La actriz aún no quiere hacer balance de su experiencia como gestora, pero confiesa que vive ilusionada “en un ensayo permanente” los 12 meses del año. No solo ha tenido que programar esta edición -tras leer 150 propuestas teatrales y ver en DVD 200 representaciones- sino tramitar el papeleo de la conversión del festival en una fundación, lo que ha dotado a la institución de mayor autonomía y agilidad. “Podía haber viajado, pero no hubiese habido dinero para otras cosas”, razona y confiesa que la búsqueda de patrocinadores ha sido su gran martirio. “En España no sabemos hacerlo. Me impone mucho gestionar dinero público y me lo tomo muy en serio. Se me han llegado a saltar las lágrimas cuando hemos perdido un patrocinador”.
Desde ayer y hasta el 24 de julio se celebra el festival y Menéndez charla en una oficina madrileña desangelada. Todo el equipo se ha trasladado y hasta los ordenadores les han acompañado. La nueva sede en el pasaje Fuencarral 77 dignifica un pintarrajeado pasadizo con tiendas antaño con solera y hoy cerradas. Apenas sobrevive la joyería. Nadie diría que el edificio de 1958 está protegido por su singularidad arquitectónica.
Apañada, ha aprovechado el gran ventanal de su luminoso despacho, con vistas a la transitada Fuencarral, para promocionar esta edición con enormes paneles. Un detalle más de la mirada moderna de una directora que ha incidido en la publicidad en redes sociales o en la renovación de su imagen. Pero no todo ha sido cambio de fachada. Ha emprendido modificaciones pese a tener un 40% menos de presupuesto que en 2009. “Lo hemos internacionalizado con 13 compañías extranjeras, abierto a todas las edades, creado el Almagro Off para los que empiezan… Y todo sin subir los precios desde hace tres años”, repasa orgullosa.
“El festival es un motor para la economía del pueblo, la comarca, el país. Almagro, con 9.000 habitantes, recibe 60.000 visitantes. La cultura puede ayudar a salir de la crisis”, enfatiza la también traductora y directora de escena (La realidad, de Tom Stoppard, o Tantas voces, de Pirandello), hija del actor Juanjo Menéndez y de madre francesa. Menéndez se ha despejado concluyendo una novela en la que trabajaba desde hace siete años. “Una carrera dura cuatro años y tengo que aprender a gestionar ya. Dentro de cuatro a lo mejor ya no estoy aquí”.
 

Rosana Torres para El País 08/02/11

Era un viejo sueño de muchos de los que han pasado por el Festival de Teatro Clásico de Almagro y una casi obcecación de Natalia Menénde, la actual directora quien esta mañana se mostraba especialmente pletórica en la reunión, encabezada por la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, de la firma de los estatutos de constitución de la Fundación del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Junto a la ministra han firmado los estatutos representantes de las instituciones fundadoras del Festival: María Ángeles García Moreno, consejera de Educación, Ciencia y Cultura de Castilla La Mancha; Félix Palomero, director general del Instituto de las Artes Escénicas y la Música; Nemesio de Lara, presidente de la Diputación de Ciudad Real y Luis Maldonado, alcalde de Almagro.

La Fundación del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro tiene como fin la preparación, programación, organización y gestión del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, así como velar por la preservación, promoción y difusión del teatro clásico español y universal y de otras expresiones artísticas vinculadas al Siglo de Oro.

La constitución en fundación, además de fortalecer la gestión y mejorar el funcionamiento interno, dota al Festival de una estructura ágil y moderna que facilitará la captación de patrocinios y de ayudas europeas para la realización de coproducciones teatrales y, sobre todo, le blindara frente a ciertas huelgas planteadas por una parte del personal que interviene en espectáculos de teatros público, y en contra de la voluntad de actores, directores y creadores de dichos montajes.

Otras actividades
Además del Festival, la Fundación organizará actividades culturales paralelas relacionadas directa o indirectamente con el festival como congresos, jornadas, exposiciones, actividades docentes y publicaciones; se encargará de la promoción nacional e internacional del Festival, y de la cooperación y colaboración con otras instituciones. Igualmente celebrará actividades tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
La Fundación Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro está presidida por la Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, y dirigida por Natalia Menéndez, quién además dirige el Festival. Los órganos de Gobierno de la Fundación son el Patronato, la Comisión Ejecutiva y la Dirección de la Fundación.

www.castillalamanche.es
La Asociación para el Desarrollo del Campo de Calatrava presenta el Festival Internacional del Campo de Calatrava “Calatravaescena”, una iniciativa que cuenta con el apoyo de diversas administraciones y empresarios de hostelería, y que llenará los pueblos de la comarca de música, danza y teatro del 22 de mayo al 6 de junio.
En la línea de posicionar al Campo de Calatrava como destino de turismo cultural, nace la propuesta del Festival internacional del Campo de Calatrava CALATRAVAESCENA desde la concertación entre los distintos municipios implicados, el apoyo de diversas administraciones y la colaboración de los empresarios de hostelería, buscando siempre las sinergias con los diversos sectores de actividad, con la música como eje central y abarcando espacios dedicados al teatro de calle y a la danza. Dentro de las actividades programadas destacan: Las noches de la bodega, Música, Nuestras Bandas, Teatro de Calle, entrega de premios, Fiesta de la Veleta, Espacios Alternativos y Encuentros.
Se puede consultar toda la programación en el enlace www.calatravaescena.com

En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
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