Ciudad Real

Encuentros con Cervantes

Encuentros con Cervantes es una iniciativa de la Diputación Provincial de Ciudad Real que pretende conmemorar el 4º centenario de la muerte del autor del Quijote y, de paso, incentivar el turismo literario en la provincia. El turismo literario es una modalidad de turismo cultural en el que se relacionan los espacios de obras destacadas de la literatura con los lugares reales en los que se enmarca. Y Cervantes, a través de su ingenioso hidalgo, ha quedado vinculado de manera indisoluble con estas tierras manchegas.

Hasta ochenta personalidades de distintos ámbitos y reconocido prestigio nacional e internacional se pasean estas semanas por los once municipios en los que tienen lugar los distintos actos: escritores, académicos, actores, periodistas, directores de cine… Incluso humoristas o profesionales de la gastronomía. Con nombres tan conocidos como José Luis Garci, Concha Cuetos, Julio Llamazares, Francisco Rico, Ángel Gabilondo, Darío Villanueva, Antonio Lucas, o José Luis Cuerda. Hay conferencias, recitales, proyección de películas, teatralizaciones, coloquios o monólogos.

Encuentros con Cervantes lleva en marcha desde el 13 de septiembre, y durará hasta el 25 de noviembre. Las localidades agraciadas con este evento han sido Tomelloso, Ciudad Real, Campo de Criptana, Puertollano, Almagro, Valdepeñas, Argamasilla de Alba, Villanueva de los Infantes, Alcázar de San Juan, Daimiel y Manzanares.

Se puede encontrar mucha más información en la página web oficial: http://www.encuentrosconcervantes.com. La fotografía de esta entrada está tomada de ahí.

León V de Armenia

Hay una anécdota sobre Ciudad Real que es, cuanto menos, curiosa, y es que, a finales de la Edad Media, Villarreal dejó de pertenecer a la Corona de Castilla durante casi una década, y pasó a formar parte del señorío de León V, rey de Armenia menor o Cilicia, para quién se había creado una especie de reino en el exilio con Madrid como capital.

León V, de la casa de Luisgnac, fue el último rey del reino cilicio, en el sur de la península de Anatolia, un territorio donde se habían ido exiliando los armenios cuando su reino del sur del Cáucaso fue ocupado por los turcos selyúcidas. A finales del siglo XIV, Cilicia era el último bastión cristiano -ortodoxo- en Oriente medio después de que, uno a uno, fuesen cayendo todos los reinos francos latinos que se habían creado en la franja del Mediterráneo oriental a tenor de las cruzadas.

Así pues, León V hubo de lidiar en solitario contra el sultanato mameluco de Siria y Egipto, y nada pudo hacer frente a su incuestionable superioridad. La caída de la capital, Sis, en1375, supuso el fin del reino tras tres siglos de historia. Como el rey se negó a abjurar de su religión y los mamelucos esperaban conseguir un buen botín, León fue tomado prisionero y enviado a El Cairo con su familia, donde fue confinado seis años.

A lo largo de todos esos años, León mandó emisarios y envió cartas a distintos reyes europeos pidiendo socorro. Al cabo del tiempo, intercedieron por él Juan I de Castilla y Pedro IV de Aragón y, finalmente, fue redimido de su cautiverio por el rey castellano, que mandó al sultán de El Cairo una embajada con piedras preciosas, sedas y halcones que gustaron mucho al soberano.

Tras su liberación, en 1382, el monarca armenio se trasladó a Europa y visitó al papa de Avignon y al rey de Aragón, que lo recibieron pero no le socorrieron con dinero. Luego llegó a Castilla, enfermo y sin recursos económicos. El rey Juan, no obstante, lo trató de igual a igual y, en una mezcla de compasión, convicción caballeresca y fraternidad cristiana (el rey castellano admiraba la defensa de la cristiandad que había ejemplificado el armenio en su reino) le hizo un inusitado regalo regio: le concedió como merced especia el señorío de Madrid y de las villas de Andújar y Villarreal por todos los días de su vida, con sus derechos y rentas, más otra renta de 150.000 maravedíes anuales.

Por aquel entonces, Villarreal era una ciudad de realengo de la que el monarca podía disponer, pero la noticia no cayó nada bien y las quejas de los súbditos no se hicieron esperar. Al igual que en las otras dos villas, sus habitantes protestaron del tal manera que el rey hubo de remarcar que la cesión y privilegios se daban exclusivamente a la persona de León V, y solo de manera vitalicia, sin posibilidad de heredarse.

De todos modos, el rey extranjero no influyó para nada en los asuntos de la villa manchega durante esos años. Para evitar problemas, se aseguró de mantenerles los privilegios de los que hasta entonces gozaban. Sí mostró cierto interés por Madrid, su capital en el exilio, ya que se instaló allí y dispuso que se reconstruyese parte del alcázar. Pero fue el suyo un señorío efímero, ya que en el ánimo del nuevo rey siempre estuvo recuperar su antiguo reino y a los dos años se marchó a Francia para buscar apoyos. Allí murió, en 1393, mientras trataba de mediar en la guerra de los Cien Años para que las tropas inglesas y francesas dejasen de enfrentarse entre sí y lo siguiesen en una nueva cruzada contra Oriente.

Para entonces, ya había muerto su protector, el rey Juan, en 1390 y, al año siguiente, el rey Enrique III revocaba su título. Villarreal y las otras villas volvían al seno del reino de Castilla con la promesa de no volver a ser cedidas jamás.

Para saber más:
Luis Delgado Merchán: Historia documentada de Ciudad Real
Crónicas armenias

 

La Fiesta de los Mayos en Almodóvar

Mayos en Almodóvar del Campo. Fotografía de Oretania.es

Una de las fiestas más extendidas por la península Ibérica es la Fiesta de los Mayos, festividad muy alegre, llena de colorido y jolgorio, que se celebra durante el mes dedicado por excelencia a las flores y a la Virgen. En realidad, casi todos los pueblos de Europa tienen celebraciones parecidas que exaltan la llegada de la primavera y la expulsión del invierno. Ello se debe a que su génesis se sitúa en tiempos remotos y se fue extendiendo a lo largo de los siglos.

Los orígenes de los Mayos son ancestrales: casi todas las culturas primitivas festejaban la llegada de primavera y las flores, exaltaban las manifestaciones amorosas o realizaban ritos agrícolas dando gracias a los dioses por la nueva fertilidad de la tierra. Todo ello intrínsecamente ligado, siempre, con un significado de renovación de la Naturaleza. La fiesta mayumea de los fenicios, por ejemplo, aclamaba la primavera. Los celtas, por su parte, celebraban la festividad de Betane, una de las cuatro fechas claves de su calendario, y realizaban rituales muy semejantes a los actuales.

En el mundo griego nos encontramos con ritos florales en honor de las diosas Afrodita y Flora. A decir verdad, parece ser que tanto el significado simbólico como la denominación del mes de mayo provienen de los griegos, concretamente de Maya, nombre de una ninfa.

Todas estas tradiciones fueron asumidas por los romanos, siempre dispuestos a asimilar ritos y divinidades extranjeros, y la fiesta de la llegada de la primavera y adoración a la Tierra, pasaría a ser una fiesta de adoración a la diosa Maia o Bona Dea, con la que se identificó la Maya griega.

Cuando, con el paso de los siglos, el Cristianismo es adoptado como religión oficial del imperio, se buscó la cristianización de la tradición pagana. Es lo mismo que sucede con otras muchas creencias o festividades. Al culto a la diosa Maia se transpone el culto a la Virgen María, y el mes de mayo se convirtió en el mes de advocación mariana. El símbolo del árbol, relacionado en la Antigüedad con la expresión de la renovación de la vida, y que tenía connotaciones fálicas, se sustituye por la Cruz. El carácter lúdico y ameno de las celebraciones servía de distensión de los ánimos tras el tiempo de recogimiento, abstinencia y penitencia de la Cuaresma y Semana Santa.

Es este proceso de cristianización una de las razones por las que, en la actualidad, se se cantan mayos religiosos y mayos profanos, con sus parecidos y diferencias.

Casi todas las denominaciones de España están presentes en la primera feria del vino español, FENAVIN. Alrededor de 1.000 bodegas y cooperativas de toda nuestra geografía se encuentran estos días en el Pabellón Ferial de Ciudad Real. La feria cuenta con una superficie de 19.375 m2 de exposición distribuidos en siete pabellones. Las Denominaciones de Origen con más presencia son La Mancha, Rioja, Ribera del Duero, Toro y Rías Baixas.

En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
Archivo
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