Fauna

Como cada otoño, la grulla común (grus grus) sobrevuela nuestras llanuras manchegas procedente del norte de Europa en busca de climas más cálidos.
Las grullas son aves de color grisáceo y gran tamaño, que supera el metro de altura. Su aspecto es esbelto, con patas y cuello alargados. Tras un largo proceso migratorio, llegan a estas tierras provenientes de países como Alemania, Polonia, Rusia o los países escandinavos, donde nidifican. Se estima que entre 8.000 y 10.000 ejemplares eligen los espacios naturales de la provincia de Ciudad Real para pasar el invierno, una cantidad que varía en función de la disponibilidad de alimento. Llegan siguiendo la conocida como “ruta occidental”, que comienza en la isla alemana de Rügen o la zona del río Oder, lugares donde se concentran para partir hacia la Península Ibérica. En su largo viaje atraviesan la región francesa de los lagos Der y Chantecop, y luego la zona de las Landas, en el suroeste, donde se preparan para atravesar los Pirineos. Tras hacer escala en algunos lugares de Castilla y Aragón, concluyen su largo viaje en las dehesas del oeste de la provincia de Ciudad Real, las dehesas extremeñas y la zona occidental de Andalucía.
Una de las zonas elegidas como lugar de invernada son Las Tablas de Daimiel. En las Tablas pueden pasar el invierno lejos de las bajas temperaturas que se registran en sus países de origen. Las grullas llegan al Parque en noviembre y se quedarán hasta mediados de febrero. Llegan en un número que oscila entre 5000 y 7000 individuos, lo que representa aproximadamente el 10% de la población de Europa occidental.
Es en estos días, con la puesta de sol, cuando se puede observar un espectáculo ornitológico excepcional. Miles de grullas se dirigen desde los comederos a sus dormideros en el Parque. Poco a poco se pueden divisar las características formaciones en uve, que se van sucediendo mientras se escucha el alboroto de sus gritos atrompetados. Luego se posarán en las alejadas orillas del humedal. A primera hora de la mañana volverán a salir hacia las áreas donde encuentran su alimento, preferentemente encinares y campos de maizales donde abundan bellotas, bulbos, semillas, invertebrados o restos del maíz.
Merece la pena acercarse estos días a Las Tablas al atardecer y vivir esta experiencia inolvidable.

En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
Archivo