Juan Gallego

Tablazo

Tablazo

paisaje carrizos

Carrizal del Prado Ancho

Carrizos en el cauce

Carrizos

Tarayes

Tarayes

Paisaje laguna desde el observatorio

Desde el observatorio

Carrizos en el tablazo

Carrizos en el tablazo

Árbol en la ribera de las Tablas

Árbol en la ribera

pasarela

El guardián de la pasarela

Desde hace ya casi cuarenta años se viene celebrando el Día Mundial de los Humedales cada 2 de febrero. Celebrar este día en la Mancha húmeda tiene un significado especial, ya que en las últimas décadas hemos estado a punto de perder esta importante reserva de la biosfera compuesta de gigantescos acuíferos y lagunas, de zonas pantanosas o inundadas como el parque nacional de Las Tablas de Daimiel, o de fenómenos tan extraordinarios como los Ojos del Guadiana.

Demasiada conocida es la sobreexplotación del acuífero 23, los encauzamientos y desecaciones de ríos y riberas, de charcas y lagunas, la proliferación de pozos ilegales y de cultivos incompatibles con una zona de secano como esta. Solo la actuación de la propia naturaleza en el último momento, con unos años de lluvias abundantes, ha evitado el desastre absoluto, cuando el propio parque nacional sufría un incendio subterráneo que los expertos consideraban inextinguible.

En la Mancha, topónimo de origen árabe que tenía el significado de “tierra seca”, una zona de la Meseta caracterizada por las temperaturas extremas y la escasez de agua, todos estos humedales se convierten en un oasis para tantas y tantas aves migratorias que sobrevuelan el cielo peninsular buscando un lugar donde criar o pasar el invierno. Gracias a ellos se han constituido ecosistemas de gran riqueza faunística y botánica. Una riqueza ecológica que es necesario proteger y dar a conocer. De ahí la importancia de la celebración de este día.

Juan Gallego, acuarelista

Juan González-Gallego Espinosa es un acuarelista daimieleño con gran parte de su obra vinculada a la naturaleza, en especial a la de su tierra. Sus acuarelas nos muestran paisajes de Las Tablas, del Guadiana, el Gigüela, el Azuer, las lagunas de Ruidera, de los molinos de agua o del castillo de Calatrava la Vieja… Esta selección de obras es un buen ejemplo. Pertenecen a su exposición Mis vivencias en Las Tablas de Daimiel, y recoge instantáneas del humedal después de las abundantes lluvias de los últimos años. Desde luego, son mucho más alentadoras que otras con las que el artista denunciaba, a través de sus pinceles, la situación de extrema sequía del acuífero, de los ríos y del propio parque hace quince o veinte años o la aparición de turberas y de incendios subterráneos.

En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
Archivo
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