Libros

Hatzfeld, que estudió el Quijote desde una perspectiva estilística, ve ocho motivos recurrentes que articulan la trama de la obra. Cuatro se refieren a don Quijote como caballero andante, otro es la dicotomía cuerdo-loco, dos son sobre Sancho Panza, y el último motivo trata sobre el encantamiento. Por supuesto, hay más motivos, pero a estos son a los que más recurre Cervantes.

Don Quijote y Sancho Panza

Grabado de Gustave Doré

La misión caballeresca

Sin ninguna duda, el motivo principal del Quijote es la misión caballeresca. «Enderezar entuertos y desfacer agravios» es el principal hilo conductor de la obra. Para eso sale don Quijote a los caminos. De este motivo derivan todos los demás.

El motivo de la alabanza de Dulcinea. La relación de don Quijote con su dama articula buena parte de la obra: combates para mayor gloria de su señora, encanto y desencanto de Dulcinea, penitencia de Sancho Panza, retiro de don Quijote en Sierra Morena, mensajes y embajadas a través del criado… Como buen caballero, don Quijote destaca en su dama las cualidades del amor cortés.

Los motivos del sosiego del caballero y de la cólera del caballero. La antítesis es fundamental en la obra. En realidad, don Quijote aguarda sus lances con sosiego y reserva la cólera para cuando no creen en él.

Sancho Panza

Hay un par de motivos que se centran en el escudero de don Quijote. En primer lugar, tenemos la avaricia y ambición de mando de Sancho, y sus amenazas con volverse. Su obsesión por obtener el gobierno de esa «ínsula», sus intentos de conseguir botín tras algunos lances, las eternas promesas de don Quijote, la recompensa que le ofrecen los duques (en los capítulos dedicados al gobierno de la Ínsula Barataria el protagonista pasa a ser Sancho)…

En segundo lugar, tenemos la antítesis Quijote-Sancho. Los diálogos entre estos dos personajes tan opuestos son parte fundamental de la novela. Se opone el idealismo del amo al materialismo del criado, tenemos la educación formal frente a la cultura popular…

La locura de don Quijote

Del motivo caballeresco se deriva el motivo cuerdo-loco. De nuevo encontramos la dicotomía, la antítesis. El hidalgo manchego anda siempre a caballo entre la realidad y la alucinación, entre la locura y la sensatez. Pero hay que aclarar que la locura de don Quijote es una monomanía, una monomanía caballeresca. De ahí sus acciones, su forma de hablar, su constante búsqueda en el mundo real de elementos del mundo de las novelas de caballerías. Sin embargo, fuera de su monomanía, don Quijote actúa de una manera sensata, como una persona culta y discreta capaz de dejar a todos boquiabiertos con su discurso en la venta.

Vivir su vida tratando de seguir el código de los libros de caballerías llevan a don Quijote a enfrentarse con la realidad. Pero, si en la primera parte el héroe busca la más mínima analogía en el mundo real para sostener ese mundo de fábula en el que se mueve, en la segunda es la realidad la que se ve transformada al margen de la voluntad de don Quijote: Sansón Carrasco se disfraza de caballero, los duques montan el episodio de Clavileño…

Por último, como octavo motivo tenemos el encantamiento, que sirve para justificar lo acontecido cuando el hidalgo se da de bruces con la realidad. Pero los encantamientos también sirven como desencadenante de peripecias, sobre todo en la segunda parte, o directamente ocupan capítulos enteros, como ocurre con el episodio de la cueva de Montesinos.

 

Fuentes

HATZFELD, Helmut: El Quijote como obra de arte del lenguaje, CSIC

http://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/introduccion/default.htm

Este artículo también puede econtrarse en Steemit, donde publico bajo el usuario @iaberius (Javier “Iaberius” Alcaraván).

 

[…] no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero […]

Es fácil ubicar esta frase en el comienzo de novela más famoso del mundo. Un astillero, como define el diccionario de la RAE, era una percha en la que se ponían las astas, las picas y lanzas. Derivado, seguramente, de «astil» o «astilla», su etimología podría proceder de las palabras latinas hasta o hastile.

astillero con armas colgadas

Astillero, grabado de Ludovico Melzo, Regola militare sopra il governo e servizio particolare della cavalleria, Amberes, 1611

Astillero, para las astas

Cuando menciona el astillero, o la «adarga antigua», justo al inicio del Quijote, Cervantes está reforzando, desde esa primera definición del protagonista, la idea de que Alonso Quijano (Quijada, más bien, en la primera parte), es el típico hidalgo de aldea situado en lo más bajo del escalafón de la jerarquía nobiliaria. Una nobleza venida a menos, muy lejos ya de aquella nobleza guerrera que terminó por desaparecer con la toma de Granada y el fin de la Reconquista. Los grandes nobles se convirtieron en cortesanos y terratenientes, y esta pequeña nobleza se había quedado estancada. Su mayor ambición era conservar su clase y su honra, aunque eso les llevase a una existencia miserable, como le pasa al hidalgo del Lazarillo. Para ellos, la única manera de medrar era pasar a las Indias o enrolarse en ese nuevo ejército que se había ido profesionalizando desde finales del siglo XV.

El hidalgo Quijada subsiste de lo que le da un poco de tierra y unos cuantos animales, sin lujos pero sin pasar tampoco apuros, con el único beneficio, por su linaje, de estar exento de pagar impuestos o de tener que avituallar a las tropas de paso. Mata el tiempo con la caza y la lectura. Y el astillero es reminiscencia de ese pasado guerrero y glorioso de sus tatarabuelos; un pasado casi olvidado, que don Quijote trata de rescatar con su locura.

 

Esta entrada también la he publicado en Steemit.

Se acaba de presentar en el Museo de Alcázar de San Juan el libro de Felipe Molina Carrión La Guerra de Independencia en el Priorato de San Juan. La obra fue ganadora de un certamen de la Biblioteca de Autores Manchegos y le valió su publicación por parte de esta entidad, dependiente de la Diputación de Ciudad Real.
Se trata de un libro de 288 páginas, ilustrado, escrito con un estilo ameno y claro, pero no por ello falto de rigor histórico. La obra nos acerca a lo que significó la Guerra de la Independencia para los habitantes de municipios como Arenas de San Juan, Argamasilla de Alba, Camuñas, Consuegra, Herencia, Madridejos, Villarta de San Juan, o la propia Alcázar. El estudio alcanza, en realidad, a multitud de localidades de la antigua provincia de la Mancha que se vieron afectadas por diversas actividades militares.
El autor utiliza fuentes y testimonios de los protagonistas y así nos sumerge en las distintas acciones de guerra y de guerrilla, nos muestra la vida cotidiana durante el tiempo de guerra, y también las consecuencias que tuvieron en la comarca todos estos acontecimientos. Uno de los capítulos está dedicado a tres guerrilleros famosos que se movieron por la zona: Chaleco, El Médico y Francisquete, el “Tío Camuñas”.
Felipe Molina Carrión es profesor del Departamento de Geografía e Historia del IES ‘Miguel de Cervantes’ de Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

Fuentes: www.mundohistoria.com; www.tiempodehistoria.com; www.miciudadreal.es y Europa Press.

Amadís de Gaula y el nacimiento de los libros de caballerías es una exposición con la que se cierra las celebraciones del V Centenario de la novela, publicada en 1508. Se trata de una muestra expuesta en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en Toledo, desde el 17 de enero, y que estará abierta al público hasta el 14 de marzo. La organiza y produce la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha y la Sociedad Don Quijote de Conmemoraciones Culturales. Colaboran la Biblioteca de Castilla-la Mancha y la Asociación de profesores de español de Castilla-la Mancha.
La exposición reúne 38 obras, entre las que se pueden contramplar impresos del siglo XVI, incunables, una segunda edición de El Quijote de 1605 y varias piezas de cerámica. Las obras pertenecen a los fondos de la propia Biblioteca de Castilla-La Mancha y a la biblioteca personal de Javier Krahe y son libros que no habían sido expuestos con anterioridad al público. Algunos de ellos son ejemplares únicos y desconocidos. La exposición pretende servir para conocer mejor la historia de estos auténticos best sellers de la época del Renacimiento.

En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
Archivo