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Gigantes, logotipo de Ana María Escribano

Ayer, 8 de enero, se presentó oficialmente el logotipo del IV Centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote. Gigantes, como se denomina el logo, es obra de Ana María Escribano, y ha sido seleccionado mediante un concurso. El jurado, entre cuyos miembros se contaban reconocidos diseñadores, ha tenido que elegir entre las sesenta y nueve propuestas de estudiantes de Bellas Artes y de Diseño de Castilla-La Mancha, ya que lo que se buscaba con el concurso era hacer visibles a los jóvenes talentos de la región.

Ana María Escribano, estudiante de la Escuela de Artes de Talavera de la Reina, se ha decantado por una representación sencilla y esquemática que interpreta el episodio de los molnos de viento, seguramente el más conocido de la obra, pero que también sugiere las formas de un campo manchego.

El propio Gobierno de Castilla-La Mancha va a actualizar su imagen corporativa en torno a este logotipo para celebrar este centenario y el del próximo año, el 2016, en el que se cumplirán 400 años de la muerte de Cervantes.

No ocurría desde hace más de 25 años. El pasado 11 de noviembre, las Tablas de Daimiel comenzaron a recibir agua del Guadiana, exclusivamente del Guadiana. En las últimas décadas, desde la desaparición de los Ojos del Guadiana y la creación de la presa del Puerto de Vallehermoso, en el Azuer, los aportes hídricos del parque nacional procedían prácticamente en su totalidad del río Gigüela (y el famoso transvase), de los arroyos de la sierra (el Cañada Lobosa y el Cañada del Gato) y del agua que bombeaban en sus propios pozos. A veces, en años especialmente lluviosos, se daba el fenómeno del Guadiana remontante, y el río “corría para arriba”: cuando las Tablas rebosaban, se abrían las compuertas del molino de Molimocho,  en el límite del parque, y el agua ascendía por el cauce, hacia el molino de Griñón, en sentido contrario al natural.

En estos últimos inviernos de lluvias abundantes, fue noticia que el Guadiana, tras muchos años con su cauce seco, volvía a aportar agua a las Tablas. Pero, en realidad, se trataba de agua procedente del río Azuer.  Ahora, sin embargo, la novedad es que corre agua por el Guadiana antes de la afluencia del Azuer. Desde mediados de octubre, los técnicos del parque habían detectado la aparición de encharcamientos entre los molinos de Griñón y el Nuevo, unos pequeños ojos que hicieron que el agua comenzara a avanzar en su sentido natural. Menos de un mes después esta agua ha terminado, finalmente, por llegar al parque.

Laura Espinar para www.lanzadigital.com

El Secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu, ha asistido este lunes a la puesta en prueba de las obras, cuyos plazos previstos se han cumplido, acompañado por el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, Eduardo Alvarado, y del director General de Medio Natural y Política Forestal, José Jiménez, según informó el MARM en nota de prensa.

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel se encontraba en una situación de emergencia como consecuencia del fuego de turba que se estaba produciendo desde agosto, en el contexto de una situación de sequía de cuatro años. La solución a los fuegos se encontraba en el encharcamiento e inundación de las mismas para asegurar su extinción, propiciando además la recuperación de sus ecosistemas más amenazados, los masegares y las comunidades de plantas sumergidas, favoreciendo asimismo una buena temporada para la nidificación de aves.

El Consejo de Ministros aprobó la realización de dos obras de emergencia que se unían a las actuaciones llevadas a cabo el Organismo Autónomo Parques Nacionales mediante la compactación y humectación de las zonas afectadas. Una de las obras es la realización de nuevos sondeos para bombear agua desde el acuífero.

La segunda es la actuación para la utilización temporal, excepcional y con carácter de emergencia de la Tubería Manchega. Esta medida consiste en utilizar el cauce del Gigüela en los primeros 60 kilómetros, para desde Villanueva de Alcardete conectarlo a la Tubería de la Llanura Manchega durante 90 kilómetros y hacer llegar el agua al Parque Nacional realizando el vertido en la Cañada Lobosa.

Con esta medida se pretende aportar agua con rapidez y eficacia haciéndolo a primeros de año, tal como manifestó el Secretario de Estado de Medio Rural y Agua en las reuniones con el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda. La recuperación de las Tablas se enmarca, en todo caso en el conjunto de las actuaciones que buscan la recuperación de las condiciones hidrológicas del Alto Guadiana, tanto en los humedales y cauces, como en las aguas subterráneas.

El agua que ha iniciado hoy su camino por la Tubería Manchega y podría llegar al Parque Nacional en unos cinco o seis días. En estos momentos el volumen de agua existente en los embalses de Entrepeñas y Buendía ha crecido de forma considerable por lo que de un modo inmediato se saldrá de la situación de emergencia, ya que se pueden superar los 466 hectómetros cúbicos.

De otro lado, según informó el Ayuntamiento de Daimiel en nota de prensa, las lluvias caídas en los últimos días han propiciado que el Guadiana haya superado el molino de El Nuevo para llegar a Molemocho –entrada a Las Tablas– para lo que quedarían cuatro kilómetros. Por su parte, las precipitaciones han propiciado también que el río Cigüela haya dejado atrás Arenas de San Juan, a la espera de los aportes de la zona de Cuenca y del desembalse de Peñarroya.

Además, el arroyo de la Madre Chica, que discurre paralelo al Cigüela camino del humedal, también lleva agua. Igualmente, el Ayuntamiento espera que en próximos días el volumen hídrico del afluente del Guadiana sea mayor una vez se recojan las aguas procedentes de la zona de la provincia Cuenca y de la que desaloja el embalse de Peñarroya a través del Záncara.

Donde ya hay movimiento de agua es en el arroyo de la Madre Chica a la altura de Villarrubia de los Ojos. El Consistorio indicó que el arroyo discurre en paralelo al Cigüela dirección al parque nacional. Por todo ello, esperó que en los próximos días Las Tablas podrían recobrar su circuito natural a la espera del trasvase.

En este blog traspasamos el ámbito de la Mancha. A finales del XVI y principios del XVII, la tierra de don Quijote era el Reino de Toledo, una parte de la Corona de Castilla, específicamente de Castilla la Nueva. Aunque no tenía dimensión institucional, ni realidad jurídica, el Reino de Toledo aparecía en los mapas y en los títulos de los reyes, y se extendía por lo que hoy son las provincias de Toledo y Ciudad Real, la Mancha albaceteña y conquense y parte de Madrid y Guadalajara. Es por eso por lo que nos vamos a dar la licencia, si es menester, de escribir sobre asuntos que transciendan las fronteras manchegas.
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